Andamos ahora en la universidad de ciclo de conferencias, las XVI Jornadas Filosóficas, ni más ni menos. Este año las organiza el profesor Fernando Calderón, y tienen el interesante título de "Filosofía y Viajes".
Supongo que hay gente a la que no le gusta viajar, pero yo creo que siempre es un placer, porque no solo descubres lugares y culturas diferentes, sino que amplías tus miras al mundo. Y esto me ha recordado a un momento en el bautizo de mis sobrinas, en el que, tras escuchar el sermón del cura, que no me pareció en absoluto el típico sermón del cura rancio que solo quiere hablar de Dios y de la Iglesia, pensé: "tal y como piensa este buen hombre, tiene que ser un tipo que ha viajado". Luego se lo pregunté, y me dijo que había sido misionero en África, en Uganda y Burundi, concretamente. Comentándolo ayer con mi hermano, coincidimos en que los curas que han ido de misioneros a lugares como estos, se desprenden de sus topicos de seminario y se alejan del mundo lo suficiente como para verlo con perspectiva. Por decirlo a lo mundano, se sacuden la caspa vaticana y ven el mundo cruel que se supone Dios ha creado (la duda tiene que surgirles inevitáblemente).
En una de las conferencias de hoy, concretamente la del Profesor Drouin (si, es francés; no, no hablo francés; si, la he entendido; si, tenía la traducción), se ha mencionado una postura de Rousseau con respecto a los botánicos. Más o menos venía a decir que el botánico que conoce las plantas en un invernadero y que no ha salido de su jardín en Ginebra, tiene menos perspectiva científica (vamos, que sabe menos) que el botánico que ha observado las mismas plantas en su hábitat natural.
Esto me ha llevado, como no, a reflexionar, y ha dado como resultado este post. Realmente, no he sacado ninguna conclusión porque mi reflexión aun no ha terminado, pero lo voy escribiendo por si acaso se me olvida mañana que tengo que seguir cociendome los sesos.
De todas formas, lanzo la pregunta al aire: ¿Sabe más el que más ha leido, o el que más ha vivido? ¿Sabe más el turista, o el viajero?
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lunes, 22 de octubre de 2007
domingo, 7 de octubre de 2007
PRIMERA SEMANA
Bueno, ya hemos terminado casi por completo nuestra primera semana. Las clases no han ido nada mal, las asignaturas tienen muy buena pinta, y la gente está animada y contenta, al menos es la impresión que me da a mi. Tenemos nuestros problemillas, como ese de la subida de las matrículas de universidad más o menos el doble que la subida del IPC, pero ya está planeada una protesta este miércoles, una cacerloada a mediodía, aproximádamente, en la Plaza de Santa Cruz, frente al palacio. Procuraré sacar alguna foto del evento y contar lo ocurrido.
En mi caso particular, sigo con la mayoría de las ilusiones intactas, salvo por lo de periodismo, pero bueno, armado de paciencia se puede hacer todo. Griego con Henar, como siempre, divertido y estimulante, siempre salimos de clase con un tema más para discutir con los amigos, como dice ella. Filosofía del lenguaje, con Cristina Corredor, es probablemente, la asignatura que más me llama de este año, y una de las que más ganas tenía en la carrera, así que será dificil que me decepcione. Lo mismo puedo decir de Teoría del conocimiento, con Leónides, cuyo temario está bastante relacionado con la asignatura anterior. Sí, no se me olvida Historia de la Filosofía Moderna, con el serñor Fartos, que bueno, ya sabemos todos por donde va a ir, ni más ni menos. En cuanto a Filosofía de la Biología, con Fernando Calderón, no es ni más ni menos que lo que me esperaba, un nuevo punto más para introducirme en la filosofía de la ciencia, una de las disciplinas que más me interesa. Y por último, Árabe, mi perla exótica de este año, uno de mis proyectos favoritos, y mi desafío personal para este curso.
Como véis, estoy bastante contento. Lo cierto es que solo recuerdo un año en el que empecé tan contento: primero. Ahora, ya en tercero, haciéndonos viejos, vamos encontrándole el gustillo a cosas que al principio creíamos que nos iban a aburrir o decepcionar. Así trascurre nuestra carrera, a grandes rasgos, al menos para mí.
No quiero aburriros más, sé que estas cosas no interesan demasiado, pero bueno, me perdonaréis que de vez en cuando haga alguna reflexión sobre cómo marcha todo por la facultad, ¿verdad?
Un saludo a todos, feliz Domingo, disfrutad dela revancha de Alonso en los coches de choque esos que resbalan en la lluvia, y ánimo para empezar la segunda semana.
En mi caso particular, sigo con la mayoría de las ilusiones intactas, salvo por lo de periodismo, pero bueno, armado de paciencia se puede hacer todo. Griego con Henar, como siempre, divertido y estimulante, siempre salimos de clase con un tema más para discutir con los amigos, como dice ella. Filosofía del lenguaje, con Cristina Corredor, es probablemente, la asignatura que más me llama de este año, y una de las que más ganas tenía en la carrera, así que será dificil que me decepcione. Lo mismo puedo decir de Teoría del conocimiento, con Leónides, cuyo temario está bastante relacionado con la asignatura anterior. Sí, no se me olvida Historia de la Filosofía Moderna, con el serñor Fartos, que bueno, ya sabemos todos por donde va a ir, ni más ni menos. En cuanto a Filosofía de la Biología, con Fernando Calderón, no es ni más ni menos que lo que me esperaba, un nuevo punto más para introducirme en la filosofía de la ciencia, una de las disciplinas que más me interesa. Y por último, Árabe, mi perla exótica de este año, uno de mis proyectos favoritos, y mi desafío personal para este curso.
Como véis, estoy bastante contento. Lo cierto es que solo recuerdo un año en el que empecé tan contento: primero. Ahora, ya en tercero, haciéndonos viejos, vamos encontrándole el gustillo a cosas que al principio creíamos que nos iban a aburrir o decepcionar. Así trascurre nuestra carrera, a grandes rasgos, al menos para mí.
No quiero aburriros más, sé que estas cosas no interesan demasiado, pero bueno, me perdonaréis que de vez en cuando haga alguna reflexión sobre cómo marcha todo por la facultad, ¿verdad?
Un saludo a todos, feliz Domingo, disfrutad dela revancha de Alonso en los coches de choque esos que resbalan en la lluvia, y ánimo para empezar la segunda semana.
lunes, 11 de junio de 2007
EL ENTE, LA ESENCIA Y EL SOFÁ II
El tan esperado examen de medieval ha tenido lugar esta mañana entre suspiros. Al principio, al ver las preguntas, suspiros de miedo, y, tras percatarse el profesor de los sudores fríos y la palidez de la piel de los alumnos, suspiros de alivio con las dos preguntas extra.
Si se recuerda, andaba yo preocupado por el ente y la esencia. Pues bien, en primer lugar, conseguí entender a la perfección el problemilla en cuestión. En segundo lugar, no hubo ninguna pregunta explícita sobre el tema.
Como podréis suponer, es algo que en cierta manera me ha irritado. Pero de todas formas, el examen no ha ido mal, así que ahora puedo permitirme abandonar la discusión entre ente y esencia y pasar al sofá, pero no agobiado, sino aliviado.
Si se recuerda, andaba yo preocupado por el ente y la esencia. Pues bien, en primer lugar, conseguí entender a la perfección el problemilla en cuestión. En segundo lugar, no hubo ninguna pregunta explícita sobre el tema.
Como podréis suponer, es algo que en cierta manera me ha irritado. Pero de todas formas, el examen no ha ido mal, así que ahora puedo permitirme abandonar la discusión entre ente y esencia y pasar al sofá, pero no agobiado, sino aliviado.
domingo, 3 de junio de 2007
EL ENTE, LA ESENCIA Y EL SOFÁ
Teniendo en cuenta el desvarío producido por los periodos intermitentes de estudio, o al menos de intento de comprensión del morrocotudo y monumental lío del ente y la esencia de Tomasillo de Aquino, pido disculpas anticipadas por la poca gracia que pueda tener este comentario, pero es que estoy hasta el gorro.
Después de darle vueltas y más vueltas, buscar explicaciones por internet, leer y releer a Copleston, a Gilson, y a toda la tropa en general que ha intentado explicar el susodicho problemilla de las esencias, he llegado a dos conclusiones: la primera, y muy importante, es que si cae este problemilla en el examen de filosofía medieval, más de uno va a acordarse de toda la familia de Tomás de Aquino, de la orden de los dominicos, de Avicena, Averroes, san Buenaventura, san Agustín, y el plantel completo de convocados para el partidillo medieval; la segunda, que es una curiosa manía intermitente pero medianamente consistente eso de dar vueltas a la idea de si soy esencia, que si soy ente, que si qué es un universal, que si por qué no soy capaz de comprender a mi novia porque no he aprehendido el universal abstracto de las relaciones amorosas, etc.
No se a vosotros, pero a mi, después de ver la cantidad de problemas insustanciales, sin solución, pero divertidos, que se encuentran por ahí, como el qué es la felicidad, si el sexo es solo un acto comunicativo o tiene algún sentido más, o el problema de la mezcla de café colombiano y café árabe para obtener un sabor profundo y oscuro... ¿quién quiere debatir el ente y la esencia? ¿en qué retorcida mente medieval se oculta el deseo totalmente malévolo de jeringar la existencia de los estudiantes de filosofía con semejante tropelía laberíntica de escolástica?
Así que después de indignarme un poco y escribir esto, creo que voy al sofá a ver la carrera de motos en la tele y comer unas olivas con un refresco helado, esperar la hora de comer, y dejar mi mente en blanco para poder afrontar con resignación otra dura sesión de metafísica tomista...
Un saludo a todos, y ánimo, que seguro que esto pasará pronto.
Después de darle vueltas y más vueltas, buscar explicaciones por internet, leer y releer a Copleston, a Gilson, y a toda la tropa en general que ha intentado explicar el susodicho problemilla de las esencias, he llegado a dos conclusiones: la primera, y muy importante, es que si cae este problemilla en el examen de filosofía medieval, más de uno va a acordarse de toda la familia de Tomás de Aquino, de la orden de los dominicos, de Avicena, Averroes, san Buenaventura, san Agustín, y el plantel completo de convocados para el partidillo medieval; la segunda, que es una curiosa manía intermitente pero medianamente consistente eso de dar vueltas a la idea de si soy esencia, que si soy ente, que si qué es un universal, que si por qué no soy capaz de comprender a mi novia porque no he aprehendido el universal abstracto de las relaciones amorosas, etc.
No se a vosotros, pero a mi, después de ver la cantidad de problemas insustanciales, sin solución, pero divertidos, que se encuentran por ahí, como el qué es la felicidad, si el sexo es solo un acto comunicativo o tiene algún sentido más, o el problema de la mezcla de café colombiano y café árabe para obtener un sabor profundo y oscuro... ¿quién quiere debatir el ente y la esencia? ¿en qué retorcida mente medieval se oculta el deseo totalmente malévolo de jeringar la existencia de los estudiantes de filosofía con semejante tropelía laberíntica de escolástica?
Así que después de indignarme un poco y escribir esto, creo que voy al sofá a ver la carrera de motos en la tele y comer unas olivas con un refresco helado, esperar la hora de comer, y dejar mi mente en blanco para poder afrontar con resignación otra dura sesión de metafísica tomista...
Un saludo a todos, y ánimo, que seguro que esto pasará pronto.
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