lunes, 11 de febrero de 2008

EL CASO LEGANÉS Y LA DIGNIDAD EN LA MUERTE

Como véis en el blog, me he unido a la campaña de apoyo al doctor Montes, que tan atacado ha sido por los rancios conservadores (solo los rancios). Se le acusó de asesino, se le echó de su trabajo, se ensució su nombre, y cuando, finalmente, se ha demostrado que todo era una calumnia sin fundamento, nadie le pide disculpas.
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Pero broncas políticas aparte, a mi me gustaría hablar de una reflexión que se escucha últimamente mucho. Desde el tema de la película de Mar Adentro, de Amenabar, pasando por la de Million Dollar Baby, de Clint Easwood, la eutanasia y el derecho a morir dignamente han salido a la palestra para ser sometidos al juicio popular.
Por supuesto, como es una cuestión de opinión, yo daré la mía, y estaré encantado de recibir las de los que no piensen igual que yo. Aunque me temo que muchos de aquellos que no estén de acuerdo conmigo insultarán, como suele hacerse bastante a menudo.
Yo defiendo el derecho a la eutanasia. Defiendo el derecho a pedir ayuda para poner fin a mi vida, si me veo colocado en una situación en la que no soy capaz de hacerlo por mi mismo, y los últimos restos de mi existencia son solo dolor y sufrimiento.
Y también defiendo a aquellos médicos que han querido mitigar el dolor de los convalecientes terminales que agonizaban en el hospital de Leganés. Si han muerto por las sedaciones, al menos no han muerto de dolor.
Se habla ahora del "testamento vital", o algo por el estilo. yo no se lo que es, pero creo que no me equivoco al especular que es algo relacionado con la muerte sin dolor en casos de enfermedad terminal. Si es así, yo quiero que se sepa que, llegado el caso, prefiero morir sin sufrimiento que entre dolores.
Lo siento por el tono tétrico del post de hoy.

4 comentarios:

Álvaro Fernández Magdaleno dijo...

Pienso exactamente lo mismo al respecto, cada cual puede hacer con su cuerpo lo que quiera no comprendo a la gente que apuesta por el sufrimiento, es el lastre de 2000 anos de religión.
Un abrazo

J. Sanz dijo...

Si, no hay nada que haya hecho tanto daño como la idea de que la vida (no "ésta vida", sino "la vida") es un valle de lágrimas.
Yo prefiero que sea una montaña de placeres.

Thiago dijo...

De eso hablaba en otro blog ahora mismo... que el consejero de Sanidad de Aguirre es el Sr. Guemes, curiosamente yerno del Presidente de la Diputacion de Catellon Sr. Fabra, imputado por no secuantos delitos y que ha colocado a su hija además de senadora por la provincia por designacion..

Ahi anda toda la familia dando por culo..

buena iniciativa. Bezos.

Carito dijo...

Estoy de acuerdo con vos...
Yo prefiero no sufrir y cualquiera que piense en el sufrimiento propio estaría de acuerdo.. solo se levanta la bandera en contra cuando es al otro que le pasa, porque nadie se atreve a darle fin a esa vida...
nadie quiere sufrir es de hipócrita decir lo contrario,